SIN DEDICATORIA ESPECIAL


Y las palabras se agolpan en mi cabeza, sin aviso. 

Y el reflejo en el espejo de mi recámara me recita un poema que sabe a antaño. 

Y me acuerdo de tí, de la que solías ser, de la que, pienso, no queda ya ni rastro. 

Y es entonces que me doy cuenta que sigues allí, que tan sólo estabas dormida.
Y es entonces que me doy cuenta que quieres regresar. 

Y es entonces que me doy cuenta que no quiero renunciar.






Comments

Popular Posts