Un 20 de Enero...


Sinceramente no sé el por qué escribir después de todo lo dicho, hecho y no hecho… Supongo que lo hago ante la necesidad y la angustia que siento… ante ese “sentimiento” que me pide intentar una vez más, aún y cuando éste no sea del todo correcto… del todo sano…

Sé que la relación ha sido una montaña rusa en cuestión emocional… y que habiendo empezado todo tan bien, tan mágico, tan inesperado y tan satisfactorio, se ha convertido en un espacio ciertamente nocivo por la incapacidad de ambos de entregarnos en un 100% a ella, sin miedos, sin reproches y sin pasados que aten. Créeme que quisiera que las cosas fueran “color de rosa” todo el tiempo, que esa etapa de enamoramiento que, en nuestro particular caso, fue un tanto efímera, jamás hubiera terminado… que siguiéramos disfrutando y disfrutándonos como en un inicio, que tuviéramos el ánimo y la consciencia de lo que es una “entrega total” y una “aceptación total” a y de la pareja.

Quizá las cosas fueron demasiado rápido… Quizá no supimos como manejar los cambios que, irremediablemente, llegarían… tarde o temprano… y es que, como lo reconocimos en su momento, no nos ocupamos de forjar lazos fuertes, no nos preocupamos por ir más allá y forjar realmente una amistad antes que nada… el hacernos cómplices y no solo una simple y llana pareja…

Pero no voy a decir que lamento haberlo hecho, el entregarme de esa manera, ¿sabes?… Finalmente me permitiste volver a vivir sensaciones olvidadas o reprimidas, hiciste que volviera a confiar, aún y cuando hoy la confianza se encuentre en jaque entre nosotros… Hiciste que supiera que puedo ser feliz y puedo hacer feliz a otra persona (aunque eso no necesariamente indique que puedo ser feliz contigo o que puedo hacerte feliz)… El tiempo en que experimenté todos esos cambios, aún con el miedo tan típico de los famosos lunes, aún con las dudas y la ansiedad, fue genial, fue satisfactorio y creo que, finalmente, es por eso que hoy duele tanto el deshacerse de todo eso… y es que aunque sé que no existe como tal la necesidad de “desechar” todo lo vivido, también sé que no soy capaz de manejarlo de otra forma.

Entonces, ¿por qué insistir tanto en esto? ¿Por qué forzar? ¿Por qué luchar? Sinceramente, aún y cuando piensas que estoy tratando de forzar las cosas, aún y cuando obviamente no estás más con el ánimo de involucrarte conmigo, aún con todo eso, y por todo lo que significas para mí, exclusivamente para mí -aún y cuando no lo veas o entiendas-, es que decido volver a intentar… y sí, los intentos los siento cada día más en vano, porque mi capacidad de lucha se ha visto mermada por mis miedos, que a la vez se han acrecentado y que, tristemente, los experimento en todo momento del día… es por eso la desesperación ante las actitudes, tanto tuyas como mías… mi enojo no sólo se enfoca en lo que haces o dejas de hacer, sino en cómo reacciono ante tus acciones u omisiones… y exploto, sí, no puedo o no sé cómo manejarlo aún… soy demasiado visceral y con ello no digo que no quiero cambiarlo o aprender a manejarlo, pero simplemente es difícil, es naturaleza y como tal, toma tiempo modificar las actitudes que tenemos por esencia, tan arraigadas a nosotros.

He tratado de aprender y de ver los vacíos en la relación como una cosa de dos, sin culpas ni rencores, pero soy humana, e inmadura, como muchos más, y no sé, no sé cómo manejarme a veces, no sé como contenerme, y por eso es de pronto actúo sin pensar… y te pido que entiendas, quizá de la manera más estúpida, en esos momentos, porque estando enojada o frustrada todo es reclamo y sinsabor… y me nublo y me ofusco y el que tus reacciones sean tan frías, me hace sentir aún más a punto de tocar fondo… me hace perder un porcentaje más de la poca autoestima que me queda ya, y sin embargo, no me fío de ese sentimiento e insisto, porque sí, te quiero, y no supe cuándo pasó, y, sinceramente, ni siquiera sé porqué… habiendo pasado todo lo que ha pasado, ¿cómo se puede querer a una persona con la que constantemente estás en pugna? No lo sé, supongo que me aferro a lo bueno, a lo que me hizo pensar en un principio que podíamos estar bien, que podíamos compartir mucho más juntos, que podía hacerte feliz y que tú podías hacerme feliz… y aún quiero pensar que puede ser así, aún quiero creer todo lo que dijiste el viernes pasado, quiero pensar que si tienes la disposición, yo debo tenerla por igual… Quiero que conozcas quién soy realmente y quiero que me quieras por eso, por como soy, aún como soy… y quererte de la misma manera, sin peros ni restricciones…

No sé qué más decirte sino que te quiero y quiero estar contigo, y no me importa insistir, de la manera que sea, quiero intentarlo y quiero que todo lo que dijiste el viernes sea verdad, que lo llevemos a cabo… y quiero hablar contigo porque quiero comenzar a darte a conocer quién realmente soy… porque, desgraciadamente, soy mucho más que lo alcanzaste a ver de las conversaciones vía Facebook o del tiempo que pasamos bien juntos… soy complicada, sí… tengo muchas cosas que resolver conmigo misma, sí por supuesto, creo que todos tenemos asuntos pendientes… pero soy humana, y creo que tengo muchísima capacidad para esto… pero para ello necesito interacción y consistencia… es lo único que, a manera de resumen, he venido pidiendo y ante la falta de ello es que reacciono como lo hago… y creo que es válido, ponte en mi lugar, por favor… y quizá si te explicase más a fondo porqué mis miedos, quizá si abriese un poquito de mi pasado… quizá

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