Daddy Is Gone



Parece manda... por más que trato de no pensar, de no sentir, de no ponerme triste, parece tarea por Dios! Y me enoja... demonios! Qué tengo que hacer para no sentirme así? Ni yo misma me entiendo... sólo quiero no sentirme triste en este día... Inevitablemente me vienen a la mente tantos recuerdos, tantos momentos...

Desde pequeña me recuerdo tan apegada a él y a sus mimos... lógico... la única niña, la única princesa como él solía llamarme... la única consentida y hoy... la que lidia constantemente con el peso de su ausencia...

Es difícil desapegarme de tantos momentos... de los felices, de los tristes, de los regaños, de los mimos, del amor inevitable que le tuve y le tengo... Hombre igual no existirá jamás... a pesar de su bien conocido malencaramiento, él era una persona única, sencilla, inteligente, noble y cariñosa... Pero yo lo entendía, lo comprendía perfectamente...

Aún en esos momentos en que me prohibía tener novio sino hasta los 28 años jejeje... yo lo entendía, porque aunque no fuese notorio para los demás, no a primera vista al menos, no sino hasta conocerlo lo suficiente, él era una persona sumamente entregada a la gente que quería y procuraba...


A pesar de que le saqué canas verdes por las mil y un acciones de la típica adolescente... A pesar de los berrinches, de los enojos, de la "ley del hielo" que estúpidamente le imponía cuando me castigaba... A pesar de cada tonta palabra o acción de mi parte... A pesar de todo, él SIEMPRE estuvo para mí... Y por eso, sólo por eso, me siento bendecida, por haber tenido la oportunidad de convivir aunque fuere un poquito con él cada día de mi vida y hasta su partida...


Recuerdo irlo a despertar en la mañana para que, mientras nos preparábamos Chava y yo para ir al colegio, él prepara el jugo de naranja (que por cierto le salía excelente) y nos llevara a la escuela a ritmo de "Con zapatos de tacón by Bronco" cortesía de nuestra estación de radio "La Máquina Tropical" jejejeje...


También recuerdo ir peleando cada día por el cigarro que fumaba de camino a la escuela... damn! Cómo me molestaba y cómo me dolía carajo!!!!... Jamás imaginé que pronto no lo volvería a ver...


Recuerdo ir al boliche a verlo jugar con Chava y con su equipo "Troubles" tan emocionado siempre... Recuerdo -con tristeza- el haber rechazado el jugar con él en ese equipo por estar con mis amigos... Recuerdo inclusive que, para que me dejara ir a los XV años de Mirshis, me puso como condición ir a una premiación que tuvieron por un torneo y sí... fuí... le entregué yo misma su premio, y así me dejó partir a mi tan ansiada fiesta... Qué estúpida al no querer pasar más tiempo con él!...


Recuerdo cuando me fue a dejar para el inicio de cursos a la universidad... Recuerdo haberlo visto llorar, muy a escondidas para que mi mamá no se pusiera peor de lo que estaba... Recuerdo llamarle muerta de miedo a las 2 semanas para decirle que había decidido no estudiar Arquitectura y que quería cambiarme de carrera... quería ser abogada.... Recuerdo su contestación tan tranquila, tan bellas palabras: "No importa princesa, lo que tú quieras estudiar es lo que importa"...

Recuerdo tenerlo de nuevo conmigo a los 2 días para el trámite de cambio de carrera...
Recuerdo sus múltiples correos electrónicos y los dibujos que me hacía con diagramas de flujo jejeje... Recuerdo sus consejos siempre al final de cada mail: "Princesa, no salgas mucho que no es manda" jejeje...

Recuerdo extrañarlo tanto e, increíblemente, regresar cada fin de semana a Orizaba para irme con mis amigos y no pasar el tiempo que debí de haber pasado con él...


Recuerdo cuando vinieron de emergencia por mi hermano Chava porque el niño moría de apendicitis (mal diagnosticado en la clínica de la universidad como un simple dolor de estómago)...

Recuerdo ver la camioneta y verlo a él, ya enfermo, hinchado de sus tobillos por la cortisona que estaba tomando y que yo no atribuía ni remotamente a una enfermedad terminal...
Recuerdo los últimos días...

Recuerdo que lo internaron por una neumonía pero pude hablar con él una semana antes de su muerte... Y se oía bien, mejor, mucho mejor, más entusiasta... Recuerdo después ese miércoles 15 de marzo en que nos llamó mi mamá a Puebla para pedirnos que nos fuéramos a Orizaba de inmediato...

Recuerdo llegar al hospital y ver a todos serios, a mi madre, a mis hermanos, a la familia... Recuerdo las primeras palabras que recibimos al llegar: "Pero está bien, no se va a morir".... Ahí supe que era todo lo contrario... Ahí me di cuenta de la realidad...


Recuerdo verlo en la cama del hospital inconsciente y sentirme impotente de no poder hacer que me mirara, que me hablara o de que, tan siquiera, tomara mi mano... Recuerdo al doctor dándonos la noticia, la inevitable noticia... Recuerdo incredulidad, lágrimas, desconsuelo...


Recuerdo ese maldito sábado 18 de Marzo... Recuerdo las palabras del doctor: "Hoy puede ser el día"... Recuerdo la interminable espera y el sufrimiento que, evidentemente él tenía apesar de su estado de inconsciencia...

Recuerdo rezar ... rezar mucho... mientras sujetaba su mano... Recuerdo sentimientos encontrados, deseando que no tuviera que partir, pero deseando también que ya no sufriera más...
Recuerdo como lentamente fue deteniéndose su respiración hasta que su corazón dejó de latir...

Recuerdo haberme quedado recostada en su pecho unos minutos... minutos que yo quería hacer eternos para no dejarlo ir... para no perderlo...
Recuerdo el velorio que él no quería.... Recuerdo la misa y recuerdo también lo cómico del momento de colocarlo en la cripta...

Recuerdo todos los momentos y experiencias posteriores, sin su presencia, recuerdo haber cambiado tanto, haberme encerrado tanto en misma a partir de su partida... tanto que... vagamente recuerdo la persona que solía ser antes de su muerte...


Vivo y sufro, al día de hoy, de la falta de resignación por su partida, del peso de su ausencia, de la carencia de sus palabras y de su cariño... Cómo no sentirme triste cuando una de las personas que consideraba esenciales en mi vida y que creí tendría conmigo por lago tiempo se ha marchado, dejando un vacío imposible de sanar, de ocultar, de obviar...


Dicen que el tiempo lo cura todo... Pues no lo sé... A 9 años ya de su partida no encuentro cierta tal afirmación...


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