With You... Pure Morning

A friend in needs a friend indeed,
A friend who bleeds is better,
My friend confessed she passed the test,
And we will never sever.

Quisiera sentirme en mayor capacidad de poder escribir, y expresar, lo que hoy siento… Quisiera, inclusive, no sentirlo… Quisiera poder valorar, objetivamente, lo que pasa y, al final del día, poder creer en la tan trillada frase “todo pasa por algo” o “todo tiene su razón de ser”…

A lo largo de nuestra vida nos vemos en la oportunidad de compartir un sinnúmero de experiencias al lado de distintas personas, con distintos caracteres, con diferente forma de pensar… Muchas veces puede que al chocar nuestros propios ideales, decidamos enfrentar o bien, dar la vuelta sin más y partir… Sin importar cuál haya sido la decisión final, al término del día sabemos que, de cierta forma, algo nos ha dejado ese encuentro, llámese satisfacción, confusión, desilusión o inclusive cuestionamientos… y que más allá de ser cuestionamientos hacia esas otras personas, se vuelcan en cuestionamientos hacia nuestra propia y muy particular manera de ver las cosas.

Yo, por ejemplo, me considero incapaz de saber manejar una despedida sin algo de drama en ella… A muchos les parecerá excesivo, a otros tantos les parecerá poco, y otros cuantos les parecerá que ni siquiera lo vale… Cierto es que, independientemente de los puntos de vista y de las diversas opiniones, cada uno de nosotros somos distintos, y a cada uno nos distinguen las experiencias vividas en un pasado y que necesariamente son las que nos hacen lo que hoy somos.

Reconozco que la última despedida a la que tuve que enfrentarme fue sumamente dolorosa. También reconozco que hoy, viéndolo en retrospectiva, puede que haya puesto demasiado énfasis en ella, provocando por ende, más sufrimiento del necesario. Pero, ¿cómo no volcarme en un estado de tristeza cuándo una persona tan valiosa se marcha de tu lado? ¿Cómo decirle adiós a esa persona que te hizo ver lo bueno de ti y te hizo volver a creer en ti mismo? Simplemente lo hallo imposible… imposible de obviar…

Y todo, de pronto, es tan claro… tan cristalino… Tengo miedo de volver mis pasos, tengo miedo de mirar atrás… Tengo miedo de que, ante la soledad que hoy siento (y ciertamente exagero pues se trata tan sólo de una ausencia física), tengo miedo de caer, nuevamente, en situaciones non-sanas, en relaciones que pongan en entredicho el crecimiento personal que he logrado al día de hoy.

Pero ¿y la voluntad propia? Existe sí, sólo hay que encontrarla y sacarla a flote. Sentirme dueña de mis acciones aún sin el consejo ni la recomendación. Sólo así sabré que he aprendido y que ha valido la pena todo el camino recorrido.

Qué difícil es decir adiós pero… ¡qué necesario es!

Day’s dawning, skins crawling
Pure morning, pure morning.


Comments

Malagueña said…
El decir adios es dolorosamente necesario, sobre todo para conocerte y ver que ha cambiado en ti esa persona.

Me gusta como escribes te tendré vigilada!!
Muchas gracias por tu comentario. Ciertamente, un adiós siempre, sin excepción, es doloroso, siempre significa un cierto tipo de "duelo" para con esa persona que despides y para esa parte de tí que se lleva contigo... pero si no existieran esos momentos, simplemente no seríamos lo que somos hoy, no podríamos decir que crecemos, que aprendemos, que evolucionamos, que nos reinventamos... ¡Saludos!

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