You're The Truth Not I

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There are twenty years to go.
A golden age I know.
But all will pass, will end to fast, you know.

There are twenty years to go,
And many friends I hope.
Though some may hold the rose, some hold the rope.

Ahora que he tenido la oportunidad de calmarme en cuanto a intensidad en sentimiento y pensamiento, es que me decido a volver a tocar este blog. Como era de esperarse, las fechas dolorosas se avecinan, y como era de esperarse por igual, Barbie "Drama Queen" adquiere ya el tan característico papel de "voy a sufrir" ante tal situación. Y es que ciertamente, la gente que me conoce sabe que tal parece que me encanta revivir situaciones como si estuviesen sucediendo de nuevo... sintiéndolas en carne propia, y no dejando por ende, cerrar la herida inicial.

No importa finalmente la percepción que tengan de mí y, con ello no estoy diciendo que en lo personal no me importa, sino que finalmente, seguiré jugando este rol en tanto no me sienta capaz de dar el paso y superar un pasado que, obviamente, sigue siendo parte de mi presente.

De la mano, parecen haberse desencadenado una serie de hechos y de situaciones inesperadas... unas que creía cerradas, otras que, simplemente, no veía venir. Y vaya que aprende uno, y sino aprendemos, pues nos tropezamos, necesariamente con las mismas piedras que un día pateamos en el camino... Y cómo me gustaría haber aprendido las lecciones al 100% y no estar hoy, repitiendo "Enseñanzas Básicas I"... Cómo me gustaría poder ser, en esa "clase" específicamente, una nerd de hueso colorado.

A veces creo que me aferro a cierto sufrimiento porque sé que siempre he tenido personas a mi lado que me dan la mano, que han puesto su hombro para mi desahogo, y creo, finalmente busco sentir el cariño de esas personas nuevamente, aun a costa de revivir el dolor de una situación específica. Y es tonto, lo sé... porque finalmente, tanto situaciones como personas que existieron en un pasado, no significa que tengan que estarlo en el presente, y mucho menos hay necesidad de hacerme daño, consciente o inconscientemente, para volver a sentir que tengo la capacidad de querer.

No siempre he sido una buena persona, pero no por ello me considero una que no valga la pena. A veces he actuado un tanto fría e intransigente por la pura necesidad de mantenerme a salvo, a flote, a distancia... Y es que ahora más que nunca creo que tenía las razones suficientes y ahora más que nunca creo que debí de haberlas mantenido presentes y no hacerlas a un lado, cual fuere la situación que viviera.

Sé que paso innumerable parte del tiempo en queja constante acerca de cómo es mi vida, de lo que me ha tocado pasar, de lo que no tengo o a quién no tengo a mi lado, de lo que me gustaría poder hacer pero por miedo o cobardía no lo hago, de lo que hago pensando en que obtendrá la respuesta que espero obteniendo todo lo contrario y ¿qué pasa al final? ¿qué soy al día de hoy? soy sólo experiencia, amor y desamor, risa y sufrimiento, sabiduría, tropiezos, éxito y fracaso, amistad e hipocrecía, soy la mezcla y el resultado de todo lo vivido al presente.

Sé por igual que me seguiré quejando, es cuestión humana creo, es la esencia del jamás estar satisfechos, porque el día que eso llegare a pasar ¿qué sentido tendría seguir viviendo? Sin embargo, me puedo dar cuenta, en estos momentos de lucidez que Dios me envía, que desperdicio mucho tiempo pensando e imaginando, ilusionada y esperanzada pero siempre estática, siempre temerosa, siempre en pie pero no por ello dispuesta a la batalla.

Me encierro en una burbuja de cristal que creo está más viciada que el mundo que está allá fuera, me aferro a lo que sentía, a lo que era, a lo que tenía cuando hoy por hoy, soy capaz de sentir, de tener y de vivir más y con mayor calidad. Mi pasado es mi presente sí, pero no por ello estoy confinada a revivir, una y otra vez cual maldición, el dolor que ya atravesé alguna vez... Si bien Dios nos pone pruebas en el camino, es por la simple y sencilla razón de superarlas, mas no para volver a vivirlas... y es entonces que me doy cuenta, que quizás jamás las superé, sólo las obvié, y por ello, estoy sentenciada a vivirlas, una y otra vez, cual penitencia, hasta en tanto no saque el aprendizaje de ellas y me haga consciente de su significado.

Lo poco que tengo al día de hoy, es lo que me hace más fuerte, porque simplemente lo poco que ostento hoy humildemente es lo que realmente vale la pena: mi madre y mi hermano; mis pocos pero realmente amigos, esos que puedes llamar "familia", mi padre que en paz descanse, presente en recuerdos, grabado en mi corazón y, necesariamente, aunque lo niegue en ocasiones, Dios, aquel que me ha prestado estos instantes para vivir, para disfrutar y para sufrir.

Personas van personas vienen... eso no les quita la importancia que algún día tuvieron en mi vida, pero simplemente, tengo que aprender a "dejar ir" y como siempre lo digo (mas no lo aplico), a dar su justo valor a cada cosa, situación o persona que cruza nuestra estadía en este mundo.

Palabras se las lleva el viento, es en los actos en donde conocemos realmente las intenciones y es precisamente en esos actos, donde en lo personal, debería aprender a retirarme y a decir "hasta aquí"... pero creo que tengo el "don" de olvidar rápidamente, de dejar pasar rencores, de querer recuperar lo bueno, y sin embargo, no he aprendido que no toda la gente piensa igual que yo.

Y es por ello que decidí exponer al día de hoy, mis miedos, mis temores... el fundamento de mis dudas, de mi sufrimiento, de mis ganas de volver atrás. Soy una persona rencorosa pero finalmente termino "olvidando" y "perdonando" lo que en muchas ocasiones, requiere de más tiempo para sanar y dejar morir por la paz.

"Te pido perdón nena, por mis fallas y por mi incapacidad para comprenderte, este no fue mi mejor año y se que te lastime sin ser mi intención... te agradezco infinitamente todo lo que hiciste por mi, por estar cuando más te necesite... Te quiero mucho Bar, siempre serás parte importante de vida, aunque nuestros caminos tengan destinos diferentes."

Y díganme ¿ha servido de algo la entrega? ¿ha tenido algún sentido la sana preocupación por alguien más? Hay personas que jamás se cansan de pedir perdón y, sin embargo, jamás dejan de causar daño y son, irónicamente, mucho más egoístas de lo que ellos criticaron algún día en mí.

"No te limites en la vida, busca siempre la felicidad, en donde sea, yo por mi parte, aceptaré lo que me toca por el momento, uno nunca sabe lo que sucedera después, pero lo que sí se, es que por ningún motivo me perdonaría dañarte de ninguna forma, espiritual, metal, física, y como me dijiste alguna vez, tarde o temprano esa iba a ser la consecuencia, daño, un daño que no es necesario, que si bien trajo todo lo que buscaba en la vida, una alegría inmensa, una plenitud como no sentía "long time ago", no considero justo arriesgar lo mas preciado que hoy día puedo tener, tú"

Y ¿qué?... ¿piensan que el "dejar de hacer" borra realmente el daño después de todo lo vivido? ¿o es que acaso tenía que seguir jugando y esperando lo que nunca iba a llegar? Cómo explicar que el daño, y no digo que sea consecuencia o culpa de una parte solamente, está hecho, no hay marcha atrás... Y hoy, decidiendo dejar ciertas posturas atrás, desean ostentar un papel que en lo absoluto les viste.

"Sólo quiero que sepas que aquí estoy, que no me fuí, que nunca lo haré... y si lo que creo es real, es verdadero, perdurará, y se fortalecerá, y algun día crecerá, yo tengo la seguridad de que así será... Yo tengo el más firme deseo de que me consideres tu amigo... lo más importante es tu bienestar, tu tranquilidad, tu paz mental... "

Nuevamente las acciones, las actitudes dictaminaron el resultado... no habiendo más que esperar, necesariamente se viene a la mente y al "corazón" un tanto de frustración y un "deja vú" de esas palabras que nuestros padres suelen repertirnos tantas veces: "te lo advertí".

Y aún así, aún un tanto decepcionada no del "amor" sino de la "amistad", sé que tengo innumerables años por vivir, inimaginables experiencias por sentir, y un mundo abierto de oportunidades para seguir cosechando relaciones que valgan la pena, que me llenen como persona y a quienen pueda aportarles lo mismo: la satisfacción y la tranquilidad de no sabernos solos, sino por el contrario, de conscientizarnos que tenemos pocas pero sinceras manos a las cuales asirnos durante la tempestad.

And that's the end and that's the start of it.
That's the whole and that's the part of it.
That's the high and that's the heart of it.
That's the long and that's the short of it.
That's the best and that's the test in it.
That's the doubt, the doubt,The trust in it.
That's the sight and that's the sound of it.
That's the gift and that's the trick in it.

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