Depresión Femenina

Por Sheila Morataya-Fleishman

"Hay una plástica de los sentimientos bastante estable en todos los idiomas. La felicidad, la exaltación, lo bueno, el control, el altruismo, están arriba. La depresión, el vicio, lo malo están abajo. La felicidad es ancha, expansiva, mientras que la tristeza es estrecha”.

¿Por qué habemos tantas mujeres deprimidas hoy en día? Una respuesta podría ser el que vivimos en medio de un mundo totalmente artificial que quiere enamorarte a través del deslumbramiento de los ojos y la exaltación de los sentidos. Modas, olores, sabores y casi todos los productos en el Mercado creados para la mujer moderna llevan un mensaje: como mujer eres especial, lo vales, lo mereces, debes ser la número uno en el corazón de tu amado y si no es así estas pérdida.

Hoy día si estas embarazada la gente se preocupa y te pregunta si estas preparada para la depresión post parto. ¿Tendría tiempo la mujer de antaño de pensar en esto? Las mujeres somos muy complejas. Extremadamente difíciles de entender y complacer. El mundo de cada mujer es un verdadero laberinto y un apasionante misterio por resolver.

Guardas tus propios secretos y eres muy celosa de compartir tus ambiciones personales con los demás. Cuando estás feliz lo expresas, sin embargo cuando la tristeza o depresión llega a tu vida haces todo lo que puedas para que nadie lo note y te alejas. Podemos describir nuestro mundo de mujer con las palabras del poeta Rilke: “el mundo sentimental (de la mujer) es brillante y oscuro, cálido y gélido, tierno y violento, geométrico y embarullado”.

Ser mujer en nuestros días es una aventura apasionante ya que puedes hacer cosas que no hacían las mujeres de hace 200 años. Como mujer de hoy en el mundo te encuentras frente a una realidad psicosocial que te diferencia grandemente de la mujer de antaño. Como mujer tienes más tiempo para crear un proyecto de vida y realizarlo pero al mismo tiempo debes aprender a ser consciente de que no podrás ser profundamente mujer si no reconoces tu dimensión relacional al otro sexuado diferentemente a ti, el varón.

¿Porqué te deprimes? “La misión del pensamiento es clarificar y ordenar el mundo que aparece en las vivencias endotímicas” ¿Cómo está tu cabeza? ¿Puedes identificar el motivo verdadero de tu melancolía? Si no es así, ¿podría ser que hay mucho desorden? Tal vez hay cosas que a la larga te impiden ver y vivir sabiendo que como mujer tienes una vocación que “es”, que te llama a desarrollarte en el mundo, en la sociedad como “mujer”.

La sociedad en la que tú y yo vivimos tiene una necesidad enorme de mujeres emocionalmente sanas y fuertes, que se nieguen ferozmente a ceder a sentimientos de muerte, melancolía y tristeza pues ellos te impiden iluminar y nutrir aquello para lo cual estas llamada. Es preciso aprender a vivir no enfocada en tus necesidades de una manera desordenada (pues las tienes), sino desarrollando a los otros y nutriéndoles es como pasarás a colmar las tuyas propias.

Quizá te encuentres deprimida porque no tienes el trabajo que deseas, las cosas con las que sueñas o porque el hombre que ansías no llega y te pasas las horas y los días lamentándote por esto y sumergida en una profunda tristeza. ¿Te has puesto a pensar que siendo una mujer soltera como lo eres hasta hoy, se te está proporcionado la oportunidad de prepararte cada vez más y hacer cosas que nunca más podrás hacer cuando pases a ser una mujer casada?

Si este es tu caso te animo a que sacudas las escamas de la tristeza y te revistas de el vestido de la alegría. No hay nada más refrescante que ver a una mujer alegre. Pon en papel aquellas cosas que a partir de hoy mismo puedes empezar a hacer para olvidarte de todo lo que necesitas afectivamente.

Muchas veces, se trata de tomar decisiones maduras, cargadas de inteligencia creativa y poner en marcha un plan de acción para fortalecer el matrimonio y salir de la depresión. ¿Qué puedes hacer? Decidirte vivir en el mundo estrecho de la tristeza abandonándote a una vida rutinaria y gris o lanzarte desde dentro a nutrir tu matrimonio poniendo tu misma los detalles, las comas y los acentos. Se requerirá mucha conciencia de tu parte de que lo haces porque a ti te da la gana y no porque simple y sencillamente no te queda otra salida.

Cuando como mujer no te nutres de los valores que vivifican la vida y te impulsan a dar, caes en el peligro de volverte egoísta y de llenar tu pensamiento de filosofías que no te llevan a tu propio bien y al bien de los otros. Como mujer en tu composición orgánica-genética posees la fuerza necesaria para obligarte a ti misma a interpretar y discernir el motivo de tu tristeza o depresión. La pregunta valiente: ¿Porqué me siento o actúo así? Probablemente te llevará a la conclusión de que tienes que llenar tu vida de algo más, de ese valor fundamental que te hace no cansarte nunca de dar y te obliga a vivir con tus ojos puestos en el cielo.

Cuando el alma de mujer interioriza de verdad su vocación al amor entonces de verdad también puede nutrir y transformar.

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