Hacía bastante tiempo que no escribía, parece una eternidad y un tanto extraño volver a pisar este sitio. Alguna vez lo expuse, es que tal parece que es un lugar para desahogarme cuando paso por un mal trago, por un mal momento... confusión, desilusión, dolor, son algunos de los calificativos que hoy experimento...

Es extraño como pasan las cosas... como las cosas malas traen consigo cosas buenas, para poder saborarearlas y disfrutarlas a plenitud; pero, las cosas buenas también traen consigo tiempos amargos, experiencias dolorosas, miedos que opacan la felicidad que se puede llegar a sentir.

Habiendo llegado un momento en mi vida en que me sentía plena, permito que se opace por cuestiones emocionales, y es una vez más donde me recrimino, porque sigo siendo tan débil, tan poco voluntariosa en dejar atrás, en olvidar, y no puedo creer que haya sido capaz de brindar nuevamente la confianza que un día me quitaron de la mano, no puedo creerme tan tonto, tan ciega, tan inocente.

¿Por qué no podemos estar, tan sólo un segundo, en plenitud en cada aspecto de nuestras vidas? Tal parece que si estoy bien profesionalmente, emocionalmente (personalmente) no podré estár al 100% y viceversa. Sé, entiendo, que en ocasiones es necesario, porque sino se perderia el sentido de seguir luchando y de seguir creciendo. Se acabaría de tajo esa hambre de vivir, esa ilusión del mañana y esa esperanza del futuro; pero, ¿por qué no se me permite tan sólo un segundo?

Había dejado de recriminarme, por un largo tiempo, sintiéndome capaz de olvidar y de perdonar lo que tuviera cabida al perdón. Me sentía de pronto tranquila, de pronto feliz, y ahora todo se cae, se derrumba poco a poco... ¿estoy y estaré siempre marcada por mi pasado? ¿no se trataba sólo de experiencias? ¿no el errar es humano? Sinceramente creo que ningún ser humano está en posición de juzgar a otro ser humano, tan sólo por el hecho de todos somos distintos, tomos tenemos tan diferentes matices que no considero factible el hecho de poder opinar sobre la vida y las decisiones de terceros. Pero tal parece que mi "sana" confianza en las personas, obviamente equivocadas", y mi boca de más, provoca los resultados que tengo ahora. Vivo con las decisiones que hasta el día de hoy he tomado, y puede que no hayan sido las más inteligentes, de algunas he alcanzado ya la máxima experiencia, el aprendizaje, en arrepentimiento; de otras, me falta aún por vivir y aprender; pero que le da derecho de juzgar... Bien se dice: "El que esté libre de pecado que tire la primera piedra".

Y a este grado me entristesco, porque a final de cuentas, esto que pasa hoy, lo permito yo... Yo hice que las cosas se salieran de matiz, de su rol, de la realidad, y permití, directa o indirectamente, que me lastimasen. Me puse a mí misma en una posición vulnerable y sumamente atacable, y las personas, como humanos que somos, tendemos a juzgar, a atacar, a ponernos a la defensiva y es así, como terminó este episodio.

Probablemente el más complicado de mi vida, siempre termino aferrándome a aquello que parece bueno o más bien, lo más bueno que he tenido. No necesariamente lo más sano, lo más querido o lo que más me ha procurado he de decir... No necesariamente lo mejor... Y es que después de tanto tiempo ¿cómo demonios dejar ir? ¿cómo diablos dejar atrás? ¿cómo recoger todos esos pedacitos que has ido dejando de tí para levantarte e irte?

No entiendo como una persona te puede pedir confianza, una y otra vez, para volverla a tirar a la basura, y tratarse como tal, como si no hubieses sido importante, pretendiendo decir que es por tu bien, que es porque te "quieren", porque les "importas"... Entonces ¿a qué viene el juicio? ¿a qué vienen las palabras hirientes? ¿ a qué los egos y las defensivas? Eso no es cariño, jamás lo será.

Hoy me entristece el ver que poco a poco he ido permitiendo que esto opaque la felicidad que tengo en otros ámbitos...Odio tener que cuestionarme, cuando pensaba que ya todo lo tenía resuelto... Odio esa posición vulnerable en la que me encuentro cuando soy víctima de la incertidumbre y porque no decirlo, de los recuerdos.

Me he cansado de ser la eterna "amiga", la que siempre está allí aún y cuando no es lo más sano para mí... He llegado al límite de mi "nobleza" o "estupidez", el término lo dejo a su arbitrio... Ya no sé si es posible volver a confiar y si está bien entregar lo mejor de uno ¿para qué? ¿para que lo pisoteen siempre que puedan? Me cansé de estar a disposición de terceros y jamás ver por mí, por lo que quiero, por lo que deseo, por lo que puedo o no hacer porque a final de cuenta es mi decisión, mi vida, mi experiencia.

Entonces, ¿para qué las promesas?

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