Luz sin Gravedad


Intentando trabajar en los proyectos pendientes me doy cuenta que hace mucho abandoné el hábito de escribir este “diario” y de pronto, y en consecuencia de todo lo ocurrido en el último mes, considero necesario volver a plasmar mis más profundos pensamientos y sentimientos, para sacar de mí, aunque sea un poco, la carga emocional acumulada en este tiempo.

El cambio radical ocurrido en los últimos días ha sido detonante de un nuevo un comienzo, de una nueva forma de ver las cosas, de una objetividad antes que ya era inalcanzable para mí, de un optimismo sumamente desconocido para Barbie, de una etapa que pienso y quiero, vivir al máximo. Ha resultado difícil, abrumador, y ciertamente, triste, pero aquel dicho que suelen decirnos cuando estas cosas pasan es nada más que cierto: “después de toda tormenta, viene la calma”. Y es que indudablemente mi segundo oficio se había convertido en hacer, de todo, una tormenta en un vaso de agua, perdiendo con ello toda capacidad de disfrutar, de saborear cada momento, bueno o malo, feliz o triste.

Aunque son pocos los días que han transcurrido en “soledad”, sola es precisamente lo que menos me siento. He ido haciéndome a la idea, poco a poco, de aprender a disfrutar esa soledad y a reencontrarme en ella con el lado sano, con la faceta positiva, con la Barbie feliz, que antes existía a totalidad.

Esto no significa que no sea feliz. Hoy por hoy considero que lo soy. Es sólo que perdiendo suelo a través de innumerables acontecimientos y erróneas decisiones, perdí también la capacidad de mantenerme siempre a flote, siempre esperanzada, en constante lucha por sobrevivir. Esto tampoco significa un suplicio, con ello solo quiero decir que deseo fervientemente y estoy trabajando arduamente, en encontrar el sabor de casa minuto que estoy en este mundo, en cada bocanada de aire que respiro, en cada luz que tengo la bendición de ver al amanecer.

He sido capaz de probar mi carácter y de darme cuenta que la fortaleza está 100% en la fe que tengamos en nosotros mismos, en reafirmarnos que efectivamente tenernos la capacidad de salir adelante, de enfrentar, de luchar, de caer y de levantarnos, tantas veces sea necesario. Y es que nunca dejan de suceder acontecimientos que amedrenten de una otra forma esta capacidad, esta fe; pero en nosotros está el no volver a perderla de vista, obviarla, lacerarla, matarla. A pesar de no ser precisamente una persona religiosa y más que nada, practicante, creo que hay un Dios que nos lleva de la mano a este tipo de situaciones, aun dolorosas, que ponen a prueba nuestra calidad humana y que si hemos aprendido algo en el camino, no serán sino obstáculos, a veces pequeños, otras muchas grandes, pero a fin de cuentas, piedras en el camino, que siempre podrán sortearse si tenemos fe en nosotros mismos.

He sido capaz de probarme una y otra vez que las amistades y los amores 100% sinceros son una falacia, por lo menos al inicio, y que se necesita mucho más que pocos minutos al día, que un poco de disposición, para que se incremente ese porcentaje, y que, aun sabiendo que no habrá amistad o amor perfecto, sí existen tales de manera que puedan llevarnos a la mayor plenitud, que dependiendo de las circunstancias y la actitud que tengamos ante las mismas, sea posible.

Comments

Anonymous said…
la verdad es algo extraño para mi hacer esto; y no se si yo formo parte de todo eso que mencionaste pero sabes que siempre podras confiar en mi y que te quiero mucho; eres un encanto de niña y recuerda siempre que lo primero y antes que nada tenemos que valorarnos nosotros ok.
No te olvides nunca, que la vida valela pena!!!

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