Loneliness

No es solo la amargura y tristeza,
es también el coraje y la irracionalidad de la vida
ante los ojos de quien causo la soledad.
Simplemente ausencia sin motivos reflejados en la mente
y soltados por la idea de un regreso.
No sé si tenía guardado tanto sentimiento; no sé si sólo estaba negando su existencia; pero, después de sentirme relativamente tranquila, la noche de ayer culminó en una explosión masiva de mi ser, de esas que privan la respiración, limitan el habla y laceran el corazón.

Tratando de ser pilar y apoyo para quienes han significado algo realmente importante en mi vida, tratando de aconsejar lo más objetivamente posible en aras de ver un poco reconfortada a esa persona, tratando de obviar lo que me ahogaba a nivel emocional, fue entonces que tuve frente a mí, uná rápida pero concisa película, llena aún de olores, de sonidos y de texturas, de lo que ha sido de mí estos últimos años.

Aún recuerdo y duele, aún miro atrás y sollozo... No sé, tal vez deba aprender a ver mis necesidades personales y después tratar de sanar a aquellos que están conmigo; tal vez deba aprender a llevar de la mano estos dos polos que me caracterizan. Y es entonces que pienso ¿realmente soy egoísta?... Y si lo soy ¿a qué grado?... Ciertamente me considero egoísta en muchos aspectos, sin embargo, no dejan de ser válidos o de tener el justo valor, por lo menos para mí, en ostentar tal carácter. Me preocupo muchas veces, sino es que la mayoría, por el bienestar de terceros ajenos a mí, queriendo arreglar su mundo, su "esferita"... cuando el mío se está desmoronando con todas y cada una de las decisiones que, no muy atinadamente, he ido tomando en mi caminar.

Y no pude evitar recordar y reevaluar el porqué de mis actos en el presente, la razón de los tapujos que he querido ponerle a la situación. ¿De que se trata? ¿De ir amedrentando mi persona cada vez más? Poco a poco he ido supliendo huecos, vacíos, heridas... y lo peor de todo es que lo hecho con nuevos vacíos: situaciones, personas, cosas, que sólo ocultan el pasado mas no lo borran. Y es que es indudable que he tomado decisiones plenamente subjetivas; aunque consciente, he tomado decisiones que a mi parecer, harían que me sintiese "mejor", "a gusto", "conforme" . ¿Cuándo fue que me volví una persona conformista? ¿Cuándo fue que dejé ser selectiva?

No puedo obviar que si el pasado viniera a mí nuevamente, hoy por hoy, sé que lo tomaría, sé que estaría allí, dispuesta, entregada, porque no puedo obviar más que cada uno de mis actos, cada una de mis palabras, sólo me encaminan a regresar, a desear lo que "yo quería que fuera" y no lo que en realidad existe al día de hoy. Y es difícil, porque si lo apreciase desde la perspectiva ajena, me imagino como una persona egoísta y ambiciosa, jugando con personas y situaciones que a final de cuentas, no constituyen para mí el "fin" sino el "medio"... El "medio" para recuperar el "fin" que hoy veo perdido. ¿Es ese "fin" tan esencial, tan vital, como para buscar, de las maneras más desesperadas, hacerme de él y si esto no fuere posible, simplemente negarlo, obviarlo? Quizá sea así, lo más probable es que sea así... Pero estoy consciente que ese "fin" existe... ¡existe!... Existe y es ajeno a mí, existe y lastima, lastima porque hiere el saberme fracasada en todos y cada uno de los intentos, de los esfuerzos, de la entrega para ser valorada.

En medio de tanto apasionamiento y no puedo negarlo, de tanta obstinación, me encuentro sola; sola frente a mi alterego, mi espejo... y no me gusta lo que veo, no me agrada lo que percibo, no concibo en lo que me he convertido. Veo una imagen que me desconcierta pero con la que, en cierto grado, me he ido familiarizando al paso del tiempo. ¿La costumbre? ¿La rutina?... ¡No quiero quedarme así! ¡No me resigno a ser sólo un "medio" en la vida de terceros! ¡Deseo ser un "fin" !

Y puede que me ensañe, nuevamente... pero sólo en mi mente... sólo lo pienso, lo recuerdo, lo revivo, lo añoro... lo lamento.

Ayer me sentí sola... Sola como nunca; sola como creo que estoy desde hace mucho tiempo. No importa la cantidad de "amigos" que me rodeen, no importa ahogarme de trabajo para "distraerme"... A final de cuentas, estoy sola, y esa soledad es amarga, duele, arde, quema... Estoy sola.

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