I still remember



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Aún cuando me había predispuesto a pasar un fin de semana intenso, emocionalmente hablando, los días transcurrieron tranquilos... Tranquilos en la medida en que pude controlar sentimientos y emociones.
Sin embargo, no pierden por ello el carácter de representar una constante lucha, una ferrea batalla conmigo misma y con quienes me acompañan en ella. Y me siento a pensar, a recordar... ¿Quién era hace 7 años? ¿Quién soy ahora? ¿Se sentiría orgulloso? ¿Quisiera estar aquí para compartir mis logros, mis fracasos? Y sé, que a pesar de los muchos caminos que pudiere haber tomado a lo largo de este tiempo, él estaría siempre sosteniendo mi mano, ofreciéndome el hombro que tanta falta me ha hecho...
¿He evolucionado? Sin duda alguna... Aunque el camino se tornó, ciertamente tortuoso, he crecido. Él conmigo, él al fundirse en mi sangre, al quedarse en mi corazón, al ocupar mis recuerdos, al darme la oportunidad de vivir esta obra, en cada uno de sus actos, de sus intermedios, y de permitirme, sin cuestionarme, elegir su final.

Aún cuando duele, es reconfortante saber que el recuerdo permanece, más fuerte, más tangible. Es necesario sentir su presencia, es necesario creer, tener fe... Y lo siento, lo siento a mi lado, tan sereno como siempre lo fue conmigo, pero tan firme como para hacerme salir adelante. A pesar de las experiencias, resultado de las buenas o malas decisiones, sé que permanecerá conmigo, siempre, hasta que llegue el momento de volver a estar con él...

Pero lo extraño, me hace falta. Sinónimo de vacío, de incertidumbre, de necesidad, de ansiedad... Y me aferro, me aferro a su recuerdo, para no caer, para luchar, para demostrar... Y es cuando me doy cuenta que el hecho de perderlo no me hizo más débil, como alguna vez lo creí. El hecho de no tenerlo a mi lado me fortaleció, porque si bien no podré superar su partida en lo que resta de mi vida, puedo vivir con el recuerdo de lo que fui, soy y seré siempre para él, su princesa.

Y es así que, si puedo vivir con este dolor interminable, puedo superar todo lo demás... Porque no puede haber nada peor, nada más desgastante, que el haber perdido a mi otra mitad, a ese pedacito de corazón, a mi padre.

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