La Chica del Mostrador

Una vez más... the love relationships... ¿Es tan difícil vivir una relación estable? ¿Qué es lo que nos limita al entregarnos completamente? ¿Es válido vivir conforme con el solo fin de vivir "protegido"?

Esta soleada tarde de domingo Barbie decidió ver una película que, aunque no escuchando grandes comentarios acerca de ella, le despertó un poco de interés debido a la sinopsis que la caja contenía... ¿El filme? La chica del mostrador (Shopgirl).

Una historia que, lejos de ser la comedia romántica como la que está catalogada, nos relata el drama de Mirabelle, una chica independiente, con un buen trabajo pero un tanto incorforme, una pintora frustada que vive a lo seguro... Mirabelle vive hastiada con la rutina que constituye su vida... sin una razón aparente que la despierte del letargo en el que ha sumergido llevándolo así a la depresión... Es entonces que conoce a Jeremy, un músico frustado, que se conforma con vender amplificadores y con ello, permanecer enlazado a lo que relamente le gusta... la música... un joven despreocupado y sin pretenciones... Mirabelle, tratando de salir de su rutina, se da la "oportunidad" de salir con Jeremy, quien abiertamente, de manera un tanto graciosa, le hace saber a Mirabelle que más alla de buscar una relación que los una, solamente está viviendo el momento que lo saque de su espasmo... Es así que, sin encontrar Mirabelle lo que busca, Jeremy desahoga con ella sus frustaciones obteniendo una respuesta que cambiaría el rumbo de su vida: Do something.


No mucho tiempo después, Mirabelle conoce a Ray, un adinerado hombre de negocios que aún a sus cincuenta y tantos años parece sumamente encantador... Ray comienza a tener detalles con ella y es así como Mirabelle se invlucra rápidamente con Ray, y más que eso, se enamora de él, muy en contra de las advertencias del mismo, quien previamente le aclara que él no busca nada serio ni permanente... Muy en contra de su advertencia, y notoriamente enamorado, Ray llena de detalles materiales a Mirabelle con el fin de suplir la entrega total que no puede ofrecerle... Transcurre la relación de estos dos diferentes individuos, divididos por la edad y enlazados por la necesidad de "algo"...



Mientras tanto, Jeremy decide tomar el consejo de Mirabelle y propone a su jefe una idea de marketing que piensa interesante para el negocio... Así se embarca en un viaje con su grupo de rock favorito, viaje que constituiría el inicio del cambio radical de este personaje, quien repentinamente, ve invadida su mente de la imagen de Mirabelle, recordándola y extrañándola constantemente...

Era de esperarse que Ray, en su afán por permanecer al margen de las circunstancias y negándose la oportunidad de amar como es amado, deja marchar a Mirabelle... quien destuida pero serena, renuncia a su trabajo para dedicar tiempo a lo que realmente ama, la pintura, y es cuando, por azares del destino, se reencuentra con Jeremy, sumamente cambiado, visiblemente enseriado e interesado por ella, quien decide enamorarla en este segundo intento... segundo intento que sería el último al brindarle Mirabelle, la oportunidad de compartir su vida y descubrir que Jeremy, es el hombre que más allá de ofrecerle protección material, se entrega totalmente a ella ofreciendole protección emocional...

Ray arrepentido pero resignado, pide perdón a Mirabelle y le hace saber que, efectivamente, estaba enamorado de ella... Ray sufre al verla marcharse con quien ha encontrado lo que tanto buscaba, con quien puede entregarse y recibir esa misma entrega a cambio...

Una película que aunque transcurre lenta, te atrapa irremediablemente desde el primer diálogo... Un filme que muestra en esencia el juego constante de las relaciones interpersonales ¿Es necesario jugar este juego? ¿Es válido vivir al margen, conforme, pudiendo vivir plenamente? ¿Es el temor a ser lastimados una razón válida para no enamorarnos? ¿No es ese temor lo que realmente termina por lastimarnos?

Al término de esta película, Barbie llega a una conclusión que puede ser rebatible para algunos y acertada para otros: Es normal sentir un poco de miedo -cuando tenemos un trabajo nuevo, comenzamos una relación, estamos frente a un nuevo proyecto-, necesariamente sentimos miedo, pero es bonito... Sin embargo, cuando ese miedo rebasa nuestra objetividad, cuando ese temor nubla nuestro albedrío, es cuando se pierde todo lo bonito... El miedo no es sino existir sin trascender... el miedo es sencillamente permancer muerto en vida...

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