Despedida...

Muy a menudo Barbie despierta en medio de una sensación de ansiedad que la inquieta... Este día en especial, Barbie se levantó con un sentimiento de nostalgia, de melancolía, sin atribuir, esa mañana, causa alguna a tal sensación. Repitiendo la rutina que la caracteriza en las mañanas, Barbie se ha despertado entre el sonido de los carros andando a alta velocidad a lo largo de la recta, la puerta del vecino que deja el departamento para sus clases matutinas en la universidad y el extractor de la cocina de "La Casita Amarilla" en donde se preparaba el desayuno a ofrecer el día de hoy... Se baña, casi por inercia y se prepara para ir al trabajo… no tiene tiempo de comer algo, es demasiado tarde para prepararse tan siquiera un té.

Transcurre el día en el trabajo, entre papeles y llamadas… Barbie a veces se siente ofuscada… Se pregunta nuevamente si es valorado lo que hace y en su mente, la constante respuesta que resuena es un no… Entonces, a manera de conformismo, se pregunta si está aprendiendo algo nuevo, y la respuesta, la que Barbie sabe por anticipado, es un sí… Sin embargo, en el fondo, Barbie sabe que no está del todo contenta, que ya no se siente como aquel primer día en esta oficina: temerosa pero ilusionada, deslumbrada por el “nombre”, por la gente, por el ambiente… deseando entregar lo mejor de sí, deseando compartir lo aprendido a través de los años pasados… deseando acrecentar la poca pero rica experiencia que hoy la caracteriza… Ya no es igual…. Barbie está conciente, con tristeza, que su ciclo está terminando; constantemente busca razones para quedarse, diariamente busca respuestas a sus cuestionamientos… pero generalmente no las encuentra… Barbie necesita crecer y aquí sencillamente siente que topó con pared… ¿Es esa la verdadera razón o es que Barbie necesita huir de lo que le hace arraigarse a su estancia en esta oficina? … estancia que parece alargarse interminablemente sin poder ella dar el paso definitivo… ¿Falta de valor? ¿Apego a las personas? ¿Simple conformismo? Un poco de todo…

Cada día son menos las pequeñas circunstancias que le hacen detenerse en su partida… En lo que llega ese “momento indicado” Barbie espera, y espera constantemente pensando, constantemente cuestionándose, constantemente inconforme, constantemente… cobarde… Y hoy, precisamente hoy, recuerda con nostalgia las cosas buenas vividas aquí, las personas que se han ido marchando poco a poco, aquellas a las que entregó un pedacito de su vida y que, irremediablemente, se han convertido en parte esencial de su ser… Después, Barbie se detiene a pensar en aquellas personas que aún están, que aún permanecen en tiempo y espacio… y se cuestiona, nuevamente, si el día de la despedida, su presencia, aún cuando no deje huella en espacio, dejará marca alguna en el tiempo… en el recuerdo de aquellos a los que dejó atrás…. No le cabe duda que lo más difícil que puedes aprender es a decir... adiós...

¿Cómo dejas que alguien se marche? ¿Cómo sabes que eso está bien, que todo cambia? ¿Cómo encuentras la forma de sentirte a gusto en la vida sin que te parta el corazón?

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