un laberinto de ansiedad habito y a tientas me revuelvo en lo intrincado"
(Guadalupe Amor)
No puedo entender claramente qué es lo que pasa. Mi mente no alcanza a captar el significado de las palabras, de los hechos, de las circunstancias. Quiero, me esfuerzo, pero no puedo. Y hoy, como todo inicio de semana, la ansiedad me aqueja, me come entera, me quema.
Las últimas semanas han estado llenas de un “rush” de emociones, de pensamientos, de cuestionamientos. Tanto así que hoy me siento incapaz de percibir claramente el por qué de las cosas. Quiero creer pero a la vez me niego a hacerlo. Quiero ser feliz pero a la vez me niego a probar, a intentar, a disfrutar.
Consciente de lo que pasa a mi alredor es que me aterro, me paralizo, me petrifico. Aún con las palabras sinceras, los hechos, las acciones. Aún con las miradas transparentas, los besos entregados, los abrazos reconfortantes. Aún con todo ello, no dejo de pensar en el lado oscuro de las cosas, en el lado pesimista para ser claros. Y es que mi mentalidad parece haberse achicado al punto de pensar que "es mejor malo por conocido que bueno por conocer” o más aún, “nadie es inocente hasta que demuestre lo contrario”.
Me siento constantemente con el vaso “medio vacío". Constantemente dudando y preguntándome si estoy o no haciendo lo correcto, si debo o no continuar en la misma línea, si no me estoy arriesgando en demasía para que, al final, como suele sucederme siempre, termine rendida y opacada en el piso, sin esperanzas renovadas.
Y no quiero permanecer en ese conformismo absurdo. No quiero perder la oportunidad de vivir intensamente. No quiero dejarlo ir. Si es así, alguien puede explicarme, ¿Cómo demonios domo estos demonios que me aquejan noche tras noche? ¿Cómo erradico esta ansiedad inexplicable de mi organismo? ¿Cómo dejo sentir esta opresión en el pecho que no me deja respirar al 100%? ¿Cómo encontrar paz mental y emocional en esta marea de acontecimientos?

































